Forjar una relación permanente con nuestro cliente

Las relaciones humanas son complejas, y lo sabemos todos por nuestro día a día, muchas veces no entendemos porqué con unas personas conectamos mejor y con otras peor, o ni siquiera conectamos. Cuando se crea un vínculo con otra persona normalmente es porque hay alguna cosa en común: gusto o pasión, interés por temas sociales, una motivación, coinciden en alguna experiencia, comparten en el tiempo una misma situación como la maternidad o paternidad, un vínculo ajeno como la amistad entre niños.

En el ámbito del comercio no tiene por qué ser diferente, gracias al neuromárketing hemos podido comprender que no lo es, las decisiones no se toman únicamente por el producto en sí, interviene en gran medida el Valor que se haya creado. Muchas veces pensamos que elegimos un producto o servicio únicamente porque nos resuelve una necesidad o problema, y no es así, hay otros factores y/o valores que racionalmente no somos conscientes de ellos, pero están, y con mayor o menor fuerza hacen que se decline la balanza hacia un lado u otro, se compre un producto-servicio o no.

Por lo tanto, ofrecer únicamente nuestro maravilloso producto-servicio a nuestros clientes va hacer que haya un único factor de atracción, cubrir la necesidad, y ya está. Si se crean otros Valores que hayamos percibido en nuestros clientes en torno a un producto-servicio hará no solamente una mera elección, sino también que repita haciendo una nueva compra.

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